Y eso que este año no quería ir…
Estaba como decimos por aquí, “de bajona”, y no tenía pensado acudir, ahora me arrepiento…, y ¡de que manera! .
Disfruté como nunca, me atrevería a decir incluso, que de los tres años que llevo acudiendo a la romería, será difícil igualarlo en el futuro, ni imaginaba como me lo “jiva” a pasar…
Increible…
No faltó comida, algo de bebida quizás al final de la noche, pero nada destacable, la comisión de fiestas este año no se olvidó de nosotros, y fueron “generosos”, con sus botellitas de mejunje incluidas…
Desde el Viernes salí de Vecindario destino al Carrizal, para llevar el camión de mi amigo Nono ( sufridor donde quiera que los haya ) hasta La Sorrueda; me quedé en casa de mi amigo Alberto, comimos en el Guatatiboa, y la noche prometía, el sábado tempranito, junto con la tropa, montamos la “peazo de carroza”… y el domingo… bueno, el domingo es una larga historia de comida, bebida y risas… muchas risas…
Me impresionó el grupo de danza del Hierro, geniales, acostumbrados a su empinada isla, ni se inmutaron subiendo las calles pendientes de Sta. Lucía, y el fuerte ruido de sus tambores, hacía que se te disparara el corazón cuando pasaban a tu lado…
¡Maravilloso!
Ya verán, ya…, prometo otro post con fotos, que desmuestran lo increiblemente bien que lo pasé….
Lástima que no pude acudir a clases hoy Lunes, pero mereció la pena, no creo que nadie me heche en falta por un día que falte a clases…
Prometo no repetirlo…, por lo menos, hasta el año que viene 
Ya verán, ya…